Lo ácido y lo básico de la dieta alcalina. Lo que dice la ciencia (Parte 1)

Seguro has escuchado sobre diferentes tipos de dietas que prometen infinidad de remedios, pareciera que cada una de ellas guarda el secreto de la famosa “eterna juventud” o la solución “fácil” a diferentes enfermedades como la obesidad o el cáncer.

El problema es que prácticamente todas estas “dietas de moda” están basadas en verdades a media, en el mejor de los casos rescatan algo de evidencia científica y parte de lo que se dice concuerda con los consensos científicos alrededor del mundo. Sin embargo la mayoría de lo que prometen se basa en modas sin sustento científico.

Toca el turno de analizar la famosa “dieta alcalina” cada vez más sonada y revisar que dice la ciencia sobre ella., pero antes de entrar de lleno en el tema, hagamos un pequeño repaso de la clase de química; el pH es una medida que nos dice que tan ácida o alcalina es una substancia. De 0 a 6.9 es ácido, 7 es neutro y de 7.1 a 14 es alcalino que es sinónimo de básico.

La dieta alcalina se basa en la idea de que lo que comemos puede alterar la acidez o alcalinidad (el pH) de nuestro cuerpo. Basada es ésta premisa cabe mencionar lo siguiente:

- El cuerpo tiene diferentes mecanismos para controlar el pH corporal. La sangre se mantiene siempre en un rango estricto de 7.4 ningún alimento per se puede cambiarlo. 

- El cuerpo necesita diferente pH para trabajar correctamente, por ejemplo el estomago es ácido para empezar la digestión, la piel o la vagina también son ácidos para protegernos de infecciones, mientras que algunos fluidos dentro de las células necesitan ser más alcalinos para una función óptima.

- El pH de la orina es el único que cambia dependiendo no solo de lo que comamos, si no de diferentes mecanismos que lleva a cabo el riñón para mantener los niveles de pH adecuados. Sin embargo el pH de la orina no esta relacionado a mayor o menor riesgo de enfermedades. 

- De acuerdo a ésta dieta y al residuo que generan los alimentos durante su metabolismo, las verduras, frutas, vino tinto y blanco y algunas nueces se les considera alcalinas, las leguminosas varían dependiendo el tipo, mientras que los cereales, carnes, aves, pescado, cerveza y lácteos se les considera ácidos.

- La alcalinidad de los alimentos se calcula en base a una escala llamada PRAL por sus siglas en inglés (Potential Renal Acid Load). Sin embargo en general no comemos alimentos aislados, si no platillos y lo anterior no se toma en cuenta en esta medición, por lo que no se puede considerar una medición definitiva y aún no cuenta con suficiente evidencia científica.

Para saber que dice la ciencia sobre los  beneficios que proclaman los defensores  de la dieta alcalina, no te pierdas la segunda parte del artículo. ¡Te sorprenderás!